OBSERVA LA IMAGEN Y ELIGE UNA DE LAS TRES. A CONTINUACIÓN ENCUENTRA EL CONSEJO QUE TE BRINDA.

SI ESCOGISTE LA 1: HOJA DE LAUREL

La rabia. Puede que seas una mujer explosiva, o que te lo guardes y te amurres rápidamente, guardando silencio. Las dos son formas rabiosas de reaccionar ante la vida. Es importante aprender a canalizar la rabia, porque en esa pasada destructiva puedes dañar al que está a tu lado como a ti misma.

Consejo: Abraza tu rabia, tu ira, tu frustración, porque no es algo malo o negativo, sólo te muestra que hay una herida que no ha sido sanada, probablemente desde la niñez.

Si no la rechazas, va a fluir de mejor manera, y la comenzarás a usar como un motor en tu vida, porque de seguro eres una guerrera valiente y arrojada, y eso es algo de lo que debes estar orgullosa.

SI ESCOGISTE LA 2: FLOR AMARILLA

Tus emociones. Seguramente crees que en tu corazón siempre encuentras las respuestas, pero la falta de amor en ti misma o tus deseos hacen que te autoengañes. El corazón manda sólo cuando tu autoconfianza ha sido trabajada, cuando no confundes tus deseos de niña con intuición.

Consejo: Usar la cabeza te ayudará a darte cuenta cuando ciertos patrones se están repitiendo, porque de seguro tu corazón de niña quiere creer que todo va bien y hasta te mientes a ti misma, usando el autoengaño. Fíjate si esa persona está actuando igual que la anterior que te engañó – por ejemplo- y deja esa relación.

Trabaja en tu amor propio, en darte cuenta que no toda la gente desea lo mejor para ti, y verás que tu intuición se afinará y será una herramienta en tu vida.

SI ESCOGISTE LA 3: FLOR ROJA

Las creencias en supersticiones, mal karma o mala suerte. Muchas veces te asustas sola pensando que quizás te hicieron un trabajo, que alguien te miro feo y eso influye en tu vida, o solamente que tienes mala suerte.

Al darle poder a esas creencias, lo único que logras es tener miedo y dejas de creer que el Amor es la fuerza más poderosa, que nada puede destruirla.

Consejo: Nadie tiene el poder de destruirte, de destruir tu vida, hacer que tengas mala suerte en el amor o en la vida, a menos que tú lo creas. La buena o mala suerte no existe, somos todas y todos hijos del Padre, bendecidos por Él.

Usa la fuerza del Amor en tu vida, deja de tener miedo.